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Martina y la carta a los Reyes

La tarde del 5 de enero, el viento le arranca a Martina su carta a los Reyes en plena cabalgata. Con el abuelo Julio la persigue entre carrozas, caramelos y tambores: de una farola al gorro de un músico y al lomo de un camello.

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Una aventura con tu peque como protagonista
Portada: Martina y la carta a los Reyes

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Martina y la carta a los Reyes

Ilustración de la escena 1: Martina y la carta a los Reyes
01

La tarde del cinco de enero, Martina iba de la mano de su abuelo Julio a la cabalgata. Olía a castañas y hacía frío. Martina apretaba su carta.

—¿Preparada?

—Sí. Hoy se la doy yo al paje real.

A lo lejos, los Reyes saludaban desde sus carrozas.

Ilustración de la escena 2: Martina y la carta a los Reyes
02

Cuando llegó su turno, Martina levantó la carta hacia el paje real. Pero una ráfaga de viento se la arrancó. El papel voló entre carrozas, caramelos y tambores.

—¡Abuelo, se escapa!

Julio le sujetó bien la mano.

—Vamos detrás. Sin soltarnos.

Martina echó a andar deprisa.

Ilustración de la escena 3: Martina y la carta a los Reyes
03

La carta se enganchó en una farola. Martina se puso de puntillas, pero quedaba demasiado alta.

—Baja, por favor.

El viento volvió a soplar. La carta cayó sobre el gorro de un músico. POM, POM sonaba el tambor.

—Ahora lleva sombrero.

A Martina se le escapó una risita.

Ilustración de la escena 4: Martina y la carta a los Reyes
04

Después, la carta dio otra vuelta y se posó en el lomo de un camello. Martina y Julio siguieron por la acera, siempre de la mano.

—¡Esa carta no es para comer!

Pero el viento la levantó otra vez y la carta desapareció en lo alto de la última carroza.

Ilustración de la escena 5: Martina y la carta a los Reyes
05

De vuelta a casa, Martina caminaba despacio. Ya no oía los tambores. Julio no la apuró. Al llegar, preparó chocolate caliente y se sentó a su lado.

—¿Y si nadie la ha leído?

—No lo sabemos. Ha llegado hasta una carroza.

Martina abrazó su taza calentita.

Ilustración de la escena 6: Martina y la carta a los Reyes
06

Antes de acostarse, Martina dejó sus zapatos junto al balcón. Luego llevó un cubo de agua para los camellos y tres polvorones.

—Uno para cada Rey. Que no tengan que partirlos.

Julio la ayudó con el cubo.

—¿Aquí está bien?

Martina asintió y dejó todo preparado.

Ilustración de la escena 7: Martina y la carta a los Reyes
07

La mañana del seis de enero, Martina corrió al balcón. Junto a los regalos estaba su carta abierta. Debajo de su firma había tres coronitas dibujadas en dorado.

—Abuelo, mira…

Julio se sentó junto a ella. Martina recorrió las coronitas con un dedo y después le abrazó.

Contraportada: Martina y la carta a los Reyes

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Martina y la carta a los Reyes empieza la tarde del 5 de enero, con olor a castañas y la mano del abuelo Julio bien agarrada. Martina lleva su carta apretada contra el pecho y un plan muy claro: esta vez se la dará ella misma al paje real. Al fondo de la calle, los Reyes Magos ya saludan desde sus carrozas.

Justo cuando le toca, una ráfaga de viento le arranca la carta de la mano. Empieza entonces una persecución por toda la cabalgata: la carta se engancha en una farola, aterriza en el gorro de un músico que no deja de tocar el tambor y acaba posada en el lomo de un camello. Martina y el abuelo la siguen por la acera, sin soltarse nunca de la mano.

Es un cuento de Reyes para niños de 4 a 7 años, con humor, sin sustos y con la magia intacta: los Reyes solo se ven de lejos, como en una cabalgata de verdad. Funciona para leerlo la noche del 5 de enero, mientras se preparan los zapatos, o en clase para hablar de la tradición de la carta y la cabalgata.

De qué trata Martina y la carta a los Reyes

Martina tiene seis años y ha decidido que este año la carta no la entrega nadie más: se la dará ella al paje real, en mano. Va a la cabalgata con su abuelo Julio, que la lleva entre la gente, los puestos de castañas y las luces de la calle. Todo va según lo previsto hasta que llega su turno y el viento decide otra cosa.

La carta sale volando entre carrozas, caramelos y tambores, y empieza una pequeña aventura por la cabalgata en la que cada parada tiene su gracia. El abuelo no pierde la calma ni el sentido del humor, y Martina pasa del susto a la risa sin soltarle la mano. Después llega la vuelta a casa y la pregunta que se haría cualquier niño: ¿la habrá leído alguien?

Martina, con abrigo rojo y bufanda, camina de la mano del abuelo Julio por una calle iluminada junto a un puesto de castañas, la tarde de la cabalgata de Reyes.
Olor a castañas, la carta apretada contra el pecho y los Reyes saludando al fondo de la calle.

Qué tiene de especial este cuento de Reyes

Muchos cuentos de Reyes se quedan en la mañana de los regalos. Este se detiene en lo que viene antes: la carta, la cabalgata y los preparativos de la noche, que es lo que los niños viven con más emoción. Lo que se queda después de leerlo:

  • La tradición tal como se vive. La cabalgata, el paje real, los caramelos, los zapatos junto al balcón, el agua para los camellos y los polvorones para los Reyes.
  • Humor en el momento justo. Una carta que se queda en una farola o que viaja en el gorro de un músico convierte el disgusto en risa.
  • Un abuelo que acompaña. Julio no resuelve nada por Martina: la sigue, la calma y está a su lado cuando duda.
  • La magia, intacta. Los Reyes solo se ven de lejos, subidos a sus carrozas, y el cuento nunca explica quién deja los regalos.
Ahora lleva sombrero.
Una ráfaga de viento arranca la carta de la mano de Martina en plena cabalgata, entre caramelos que vuelan y la carroza de los Reyes Magos.
Un segundo antes estaba en su mano; ahora vuela entre los caramelos.

Imagina esta noche de Reyes con tu hijo dentro

Ahora imagina la misma cabalgata con tu hija persiguiendo su carta, o con tu hijo de la mano de su abuela, con sus nombres en cada página y sus caras en las ilustraciones. Un cuento personalizado convierte la noche de Reyes en una historia que el niño protagoniza y que se puede volver a leer cada 5 de enero.

Tú eliges quién acompaña al protagonista: el abuelo, la abuela, mamá o un hermano mayor. Las ilustraciones mantienen a todos reconocibles de la primera página a la última.

Cómo funciona

  1. Sube una foto de tu hijo y cuéntanos su nombre y su edad.
  2. Elige el estilo de ilustración y el tipo de aventura que quieres.
  3. En unos minutos tienes el cuento terminado: léelo en línea, descarga el PDF o pídelo como libro impreso.

Por qué funciona como regalo de Reyes

En muchas casas los Reyes son el día de los regalos, y un cuento con la cara del niño dentro es de los que no se quedan pequeños: va a la estantería y vuelve a salir cada enero. Es también un regalo fácil para abuelos, tíos o padrinos que quieren dejar algo propio junto a los zapatos, en digital o como libro impreso.

El abuelo Julio sonríe mientras Martina señala la carta, posada en el gorro de un músico que toca el tambor en la cabalgata de Reyes.
Primero una farola, luego el gorro de un músico: la carta no se está quieta.

¿Para qué edad es Martina y la carta a los Reyes?

Se disfruta más entre los 4 y los 7 años. Los más pequeños siguen la persecución de la carta; los mayores reconocen cada parte de la tradición de la noche de Reyes.

¿Aparecen los Reyes Magos?

Sí, pero solo de lejos, saludando desde sus carrozas en la cabalgata. El cuento no revela quién deja los regalos, así que sirve para cualquier familia que mantiene la ilusión.

¿Este cuento es gratis de verdad?

Sí. Puedes leerlo entero en esta página sin pagar nada.

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