
¿Qué vamos a trabajar juntos?
- Vamos a seguir las pistas que Ricardo recuerda para resolver el problema.
- Aprenderemos a ordenar y recordar detalles importantes de la historia.

Aquella mañana, Ricardo encontró varios asientos vacíos en la escuela. Muchos niños de la comunidad estaban enfermos. El salón sonaba tan tranquilo que hasta pasar una página parecía hacer escándalo.
—Profesor Felipe, ¿por qué se están enfermando tantos?
—Hay un virus circulando en la comunidad. Cuando entra en nuestro cuerpo, puede causar una infección; nuestras defensas trabajan para combatirlo.
Ricardo dejó su cuaderno abierto. Aquello parecía un misterio, pero uno que no quería resolver con una lupa de juguete.

—¿Cómo se llaman esos invasores? ¿Dónde están? Yo no veo ninguno.
—Los virus están entre los agentes que llamamos gérmenes. Son diminutos. Hay microorganismos en muchísimos lugares; para observarlos necesitamos microscopios. Los virus requieren equipos especiales.
Ricardo examinó sus manos sin encontrar nada.
—Entonces, mirar muy fuerte no sirve. Mis ojos no tienen aumento.
Felipe escribió una primera pista en el cuaderno:
—Aunque no los veas, pueden estar presentes.
Ricardo la leyó dos veces antes de cerrar el cuaderno.

Después, Ricardo recordó el yogur que había traído para comer.
—¿Todos esos seres diminutos son malos?
—No. Algunos microorganismos de nuestro intestino ayudan a digerir los alimentos. Otros se usan para elaborar alimentos, como el yogur. Pero algunos pueden causar enfermedades.
Ricardo empujó su yogur hasta el centro de la mesa.
—Menos mal. Ya estaba por interrogarlo.
Felipe añadió otra pista:
—No todos los microorganismos son perjudiciales.
Ricardo recordó la primera: ser invisible no significaba ser inexistente. Tampoco significaba ser enemigo.

Antes de comer, Ricardo quiso saber cómo combatir los gérmenes perjudiciales.
—Lavarnos las manos con agua y jabón es muy importante. El jabón ayuda a desprender suciedad y microorganismos; al enjuagarnos, el agua los arrastra.
Felipe anotó la tercera pista:
—Frotar con jabón durante veinte segundos; después, enjuagar.
—¿También entre los dedos? No quiero dejarles un escondite.
—También, y en el dorso y alrededor de las uñas.
Ricardo cerró el cuaderno, pero dejó el yogur esperando. Primero iría al lavabo.

En el lavabo, Ricardo descubrió que el dispensador no soltaba jabón. Tenía hambre y sus manos parecían limpias. Acercó los dedos al agua, pero se detuvo.
—Primera pista: aunque no los vea, pueden estar presentes.
Recordó después la explicación: el jabón ayudaba a desprenderlos; el agua los arrastraba. Mojarse solamente no completaba el plan.
—Felipe, falta una parte importante del equipo.
El profesor encontró jabón de repuesto en el armario del lavabo.
—Caso resuelto. El dispensador tenía hambre también.

Ricardo se lavó durante veinte segundos, frotando cada zona que Felipe había mencionado. Después se enjuagó y se secó las manos.
De vuelta en la mesa, reconstruyó la conversación: había un virus; no podía verlo; no todos los microorganismos eran perjudiciales; el jabón y el agua ayudaban a retirar gérmenes.
—Desde hoy me lavaré las manos para reducir el riesgo de enfermarme, especialmente antes de comer.
Abrió su yogur.
—Puedes estar tranquilo. Quedaste fuera de la lista de sospechosos.
¿Qué hemos aprendido?
- Ricardo descubrió que los virus pueden estar presentes aunque no los vea.
- Ricardo aprendió que no todos los microorganismos son perjudiciales.
- Ricardo descubrió que hay que frotar con jabón veinte segundos y luego enjuagar.
Preguntas para pensar juntos
- ¿Cómo crees que se sintió Ricardo al descubrir que no había jabón en el lavabo?
- ¿Qué harías tú si el dispensador no tuviera jabón antes de comer?
- ¿Por qué crees que recordar cada paso del lavado puede ayudar en la vida diaria?






