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Aventuras de María José

María José y su abuela descubren un jardín donde las flores cambian de color con cada emoción. Y aprenden a nombrar lo que sienten antes de que estalle.

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Portada: Aventuras de María José

Porque tu sonrisa ilumina cada historia 😊

¿Qué vamos a trabajar juntos?

  • Vamos a descubrir cómo nombrar alegría, enojo y tristeza.
  • Aprenderemos a notar señales y colores de cada emoción.
  • Practicaremos respirar para calmar el enojo antes de actuar.
Ilustración de la escena 2: Aventuras de María José
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Una tarde, Maria José fue a casa de Abuela mientras mamá seguía trabajando. En el patio, una ráfaga movió unas macetas vacías y una llave vieja cayó con CLINK dentro de un balde.

—Si esta llave abre la nevera de los postres, ya gané el día, bromeó.

Abuela soltó una risa breve y, curiosa, la siguió hasta el fondo del jardín. Detrás de una enredadera apareció una puerta angosta que ninguna de las dos recordaba haber visto antes.

Ilustración de la escena 3: Aventuras de María José
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La llave giró con un suave CLICK, y al otro lado encontraron un jardín escondido. Había flores redondas, alargadas, rizadas; todas cambiaban de color como si respiraran.

Maria José acercó la mano a una azulada, y enseguida se volvió amarilla brillante. Abuela frunció el ceño, sorprendida.

—Creo que esta se alegra cuando alguien la mira.

—Entonces no la mires tanto, porque se va a poner presumida.

Las dos rieron, pero una flor del rincón seguía gris y apagada.

Ilustración de la escena 4: Aventuras de María José
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Al día siguiente volvieron con una regadera, una libreta y mucha curiosidad. Abuela propuso observar sin apuro. Maria José anotó colores y sensaciones: verde tranquilo, rojo enojado, azul triste, dorado contento.

Cuando recordó que mamá casi no podía jugar por trabajo, el pecho se le apretó. Una flor cercana pasó de lila a azul oscuro.

—No me gusta sentirme así, murmuró.

—No tiene que gustarte para ser verdad. —Primero nombremos lo que sientes.

Ilustración de la escena 5: Aventuras de María José
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Esa tarde, mamá llegó cansada y Maria José quiso mostrarle el jardín secreto. Pero mamá recibió una llamada del trabajo y dijo que después. La puerta se cerró más fuerte de lo normal. PUM.

En el jardín, varias flores se encendieron rojas al mismo tiempo. Maria José cruzó los brazos.

—Estoy enojada. Mucho.

Abuela le enseñó a inhalar contando cuatro y a exhalar lento.

—El enojo avisa algo importante; no manda solo.

Al tercer intento, el rojo bajó a naranja.

Ilustración de la escena 6: Aventuras de María José
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Al día siguiente, mamá entró por fin al jardín. Vio flores de muchos colores y también la libreta. Leyó en silencio, página tras página. Maria José temió que se enojara por haber escondido el secreto.

Mamá cerró la libreta y se agachó frente a ella.

—Yo también estoy cansada, preocupada... y a veces triste.

Maria José parpadeó.

—Pensé que las mamás solo sabían apurarse.

Mamá soltó una carcajada corta. —Ojalá. Entonces una flor gris comenzó a tomar un suave color verde.

Ilustración de la escena 7: Aventuras de María José
07

Desde entonces, las tres cuidaron el jardín juntas. Cuando Maria José sentía un nudo en la garganta, lo decía. Si mamá llegaba tensa, respiraba antes de hablar. Y Abuela, que había guardado demasiado durante años, empezó a contar lo que le pesaba.

Una mañana, plantaron una flor nueva. No tenía color fijo: cambiaba despacio, como el cielo.

—Se parece a nosotros.

Abuela asintió. Mamá le apretó la mano. El jardín entero brilló sereno, como si escuchara.

¿Qué hemos aprendido?

  • Maria José descubrió que poner nombre a lo que siente la ayuda a entenderlo.
  • Abuela aprendió que respirar y observar puede bajar el enojo y ordenar ideas.
  • mamá descubrió que también puede estar cansada, triste y preocupada.

Preguntas para pensar juntos

  1. ¿Cómo crees que se sintió Maria José cuando mamá no pudo verla en ese momento?
  2. ¿Qué harías tú si alguien no puede jugar contigo y te sientes enojado?
  3. ¿Por qué crees que hablar de lo que sentimos ayuda en la vida real?
Contraportada: Aventuras de María José
Cuento educativo · 6-9 años

Aventuras de María José empieza en el patio de la abuela, una tarde cualquiera en la que mamá sigue trabajando. Una ráfaga mueve unas macetas vacías, una llave vieja cae dentro de un balde con un CLINK y, detrás de una enredadera, aparece una puerta angosta que ninguna de las dos recordaba haber visto antes. Al otro lado hay un jardín donde las flores cambian de color como si respiraran.

El jardín es en realidad un espejo. La flor azul se vuelve amarilla cuando alguien la mira con alegría; se apaga en gris cuando algo pesa; se enciende en rojo cuando llega el enfado. María José empieza a anotar en una libreta lo que ve, verde tranquilo, rojo enojado, azul triste, dorado contento, y con esa libreta descubre algo incómodo: la tarde en que mamá cuelga una llamada del trabajo y cierra la puerta más fuerte de lo normal, el jardín entero se pone rojo.

Es un cuento educativo de educación emocional para niños de 6 a 9 años, con sus páginas de objetivos, aprendizajes y preguntas para conversar al final. Sirve igual en casa que en el aula, sobre todo cuando hay que poner nombre al enfado antes de que se convierta en un portazo.

Una llave vieja y un jardín que cambia de color

La historia empieza con un descuido del viento: unas macetas que se mueven, una llave que cae dentro de un balde y una puerta escondida detrás de una enredadera. María José la abre entre bromas, convencida de que a lo mejor da a la nevera de los postres, y lo que encuentra es un jardín de flores redondas, alargadas y rizadas que cambian de tono según quién las mire y cómo se sienta.

La abuela no le explica nada. Le propone algo mejor: volver al día siguiente con una regadera, una libreta y tiempo para observar sin apuro.

María José recoge la llave vieja del suelo del patio mientras su abuela la observa junto a las macetas
Una llave caída en un balde y una puerta que nadie recordaba: así empieza todo.

Qué se trabaja con este cuento

El jardín es una excusa preciosa para algo muy concreto: aprender a nombrar lo que se siente. En vez de decirle a la niña que no se enfade, la abuela le enseña a inhalar contando cuatro y a soltar el aire despacio, y le explica que el enojo avisa de algo importante pero no manda solo. El cuento incluye páginas de objetivos al principio y de aprendizajes y preguntas al final, pensadas para conversar después de leer.

  • Vocabulario emocional: alegría, enfado y tristeza asociados a colores y a señales del cuerpo.
  • Una herramienta de calma concreta: respirar contando, con un resultado que se ve en las flores.
  • Los adultos también sienten: mamá reconoce que está cansada, preocupada y a veces triste, y eso cambia la conversación entre las tres.
  • Hablar en vez de guardar: la abuela, que llevaba años callando lo que le pesaba, es la que más cambia.
María José anota en su libreta los colores de una flor del jardín secreto mientras su abuela riega a su lado
Verde tranquilo, rojo enojado, azul triste, dorado contento: la libreta acabó siendo el mapa de la casa.

Imagina este jardín con el nombre de tu hija

Este cuento lo pidió una familia para su niña, y ahí está buena parte de su fuerza: los personajes son la nieta, la abuela y la madre que llega tarde del trabajo. Cambia los nombres y el reparto por el de tu casa y la historia sigue funcionando, porque el conflicto es universal y muy reconocible. En cuentosIA partimos de una foto para que la protagonista se reconozca en cada página.

Y admite a tres generaciones dentro del mismo libro, que es justo lo que muchos cuentos infantiles dejan fuera.

Cómo crear el tuyo en unos minutos

  1. Subes una foto de la protagonista y cuentas quién es.
  2. Eliges el estilo de ilustración y el tema que quieres trabajar.
  3. En unos minutos lo tienes listo para leer online, descargar en PDF o pedirlo impreso.

Por qué funciona tan bien como regalo

Un cuento de educación emocional con la cara de la niña dentro se lee de otra manera: deja de ser una lección y pasa a ser su historia. Funciona para un cumpleaños, para el inicio del curso o para acompañar una etapa concreta, un cambio de casa, un hermano nuevo, una temporada de enfados. Y para una abuela que aparece en las ilustraciones, el libro impreso es un regalo difícil de superar.

La madre de María José atiende una llamada de trabajo con el móvil mientras la niña espera a su lado para enseñarle el jardín
El día que mamá dijo después, las flores del jardín se encendieron todas del mismo color.

¿Para qué edad es este cuento?

Para niños de 6 a 9 años. Los más pequeños siguen la historia del jardín; a partir de los siete entienden también lo que ocurre entre la madre, la hija y la abuela.

¿Se puede usar en clase?

Sí. Trae páginas de objetivos al principio y de aprendizajes y preguntas al final, así que se puede leer en voz alta y trabajar después sin preparar nada más.

¿Puedo leerlo gratis?

Sí, entero y sin registrarte. Si quieres tu propia versión, con los nombres y las caras de tu familia, solo tienes que crearla.

Convierte esta historia en un cuento con su cara y su nombre.

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