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Aventuras de María José

María José y su abuela descubren un jardín donde las flores cambian de color con cada emoción. Y aprenden a nombrar lo que sienten antes de que estalle.

EducativoEducación emocional6-9 añosGratis
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Cuento educativo · 6-9 años

Aventuras de María José empieza en el patio de la abuela, una tarde cualquiera en la que mamá sigue trabajando. Una ráfaga mueve unas macetas vacías, una llave vieja cae dentro de un balde con un CLINK y, detrás de una enredadera, aparece una puerta angosta que ninguna de las dos recordaba haber visto antes. Al otro lado hay un jardín donde las flores cambian de color como si respiraran.

El jardín es en realidad un espejo. La flor azul se vuelve amarilla cuando alguien la mira con alegría; se apaga en gris cuando algo pesa; se enciende en rojo cuando llega el enfado. María José empieza a anotar en una libreta lo que ve, verde tranquilo, rojo enojado, azul triste, dorado contento, y con esa libreta descubre algo incómodo: la tarde en que mamá cuelga una llamada del trabajo y cierra la puerta más fuerte de lo normal, el jardín entero se pone rojo.

Es un cuento educativo de educación emocional para niños de 6 a 9 años, con sus páginas de objetivos, aprendizajes y preguntas para conversar al final. Sirve igual en casa que en el aula, sobre todo cuando hay que poner nombre al enfado antes de que se convierta en un portazo.

Una llave vieja y un jardín que cambia de color

La historia empieza con un descuido del viento: unas macetas que se mueven, una llave que cae dentro de un balde y una puerta escondida detrás de una enredadera. María José la abre entre bromas, convencida de que a lo mejor da a la nevera de los postres, y lo que encuentra es un jardín de flores redondas, alargadas y rizadas que cambian de tono según quién las mire y cómo se sienta.

La abuela no le explica nada. Le propone algo mejor: volver al día siguiente con una regadera, una libreta y tiempo para observar sin apuro.

María José recoge la llave vieja del suelo del patio mientras su abuela la observa junto a las macetas
Una llave caída en un balde y una puerta que nadie recordaba: así empieza todo.

Qué se trabaja con este cuento

El jardín es una excusa preciosa para algo muy concreto: aprender a nombrar lo que se siente. En vez de decirle a la niña que no se enfade, la abuela le enseña a inhalar contando cuatro y a soltar el aire despacio, y le explica que el enojo avisa de algo importante pero no manda solo. El cuento incluye páginas de objetivos al principio y de aprendizajes y preguntas al final, pensadas para conversar después de leer.

  • Vocabulario emocional: alegría, enfado y tristeza asociados a colores y a señales del cuerpo.
  • Una herramienta de calma concreta: respirar contando, con un resultado que se ve en las flores.
  • Los adultos también sienten: mamá reconoce que está cansada, preocupada y a veces triste, y eso cambia la conversación entre las tres.
  • Hablar en vez de guardar: la abuela, que llevaba años callando lo que le pesaba, es la que más cambia.
María José anota en su libreta los colores de una flor del jardín secreto mientras su abuela riega a su lado
Verde tranquilo, rojo enojado, azul triste, dorado contento: la libreta acabó siendo el mapa de la casa.

Imagina este jardín con el nombre de tu hija

Este cuento lo pidió una familia para su niña, y ahí está buena parte de su fuerza: los personajes son la nieta, la abuela y la madre que llega tarde del trabajo. Cambia los nombres y el reparto por el de tu casa y la historia sigue funcionando, porque el conflicto es universal y muy reconocible. En cuentosIA partimos de una foto para que la protagonista se reconozca en cada página.

Y admite a tres generaciones dentro del mismo libro, que es justo lo que muchos cuentos infantiles dejan fuera.

Cómo crear el tuyo en unos minutos

  1. Subes una foto de la protagonista y cuentas quién es.
  2. Eliges el estilo de ilustración y el tema que quieres trabajar.
  3. En unos minutos lo tienes listo para leer online, descargar en PDF o pedirlo impreso.

Por qué funciona tan bien como regalo

Un cuento de educación emocional con la cara de la niña dentro se lee de otra manera: deja de ser una lección y pasa a ser su historia. Funciona para un cumpleaños, para el inicio del curso o para acompañar una etapa concreta, un cambio de casa, un hermano nuevo, una temporada de enfados. Y para una abuela que aparece en las ilustraciones, el libro impreso es un regalo difícil de superar.

La madre de María José atiende una llamada de trabajo con el móvil mientras la niña espera a su lado para enseñarle el jardín
El día que mamá dijo después, las flores del jardín se encendieron todas del mismo color.

¿Para qué edad es este cuento?

Para niños de 6 a 9 años. Los más pequeños siguen la historia del jardín; a partir de los siete entienden también lo que ocurre entre la madre, la hija y la abuela.

¿Se puede usar en clase?

Sí. Trae páginas de objetivos al principio y de aprendizajes y preguntas al final, así que se puede leer en voz alta y trabajar después sin preparar nada más.

¿Puedo leerlo gratis?

Sí, entero y sin registrarte. Si quieres tu propia versión, con los nombres y las caras de tu familia, solo tienes que crearla.

Convierte esta historia en un cuento con su cara y su nombre.

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También puedes imprimirlo en casa. Aquí te explicamos cómo.

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