Los colores de Alma sigue a una niña de tres años durante un día de emociones pequeñas. Cuando su torre de bloques se cae, Alma está enfadada: aprieta los puños y su enfado parece rojo. Un rato después se ríe con el perro del vecino, y su alegría parece amarilla.
En la guardería llega la tristeza, azul y pequeñita, al despedirse de mamá. Alma la lleva un rato consigo, abrazada a su mochila. Cada página nombra en voz alta lo que siente Alma y le da un color y un gesto, sin explicaciones ni moraleja.
Está pensado para niños de 2 y 3 años, que empiezan a poner nombre a lo que sienten. Las frases son muy cortas, se lee en un par de minutos y sirve para jugar a preguntar: «¿Y tú cómo estás hoy? ¿De qué color es?». Funciona en casa, antes de dormir o al volver de la guardería, y en clase con los más pequeños.
Un día de emociones pequeñas, una página para cada una
Los colores de Alma recorre un día corriente de una niña de tres años: el salón, la calle y la guardería. No pasa nada extraordinario, y justo por eso funciona: son las emociones que cualquier niño pequeño siente varias veces al día. Una torre que se cae, un perro que se acerca a saludar, una despedida en la puerta.
Cada página repite la misma estructura: qué pasa, cómo está Alma y de qué color parece su emoción. Esa repetición ayuda a que el niño reconozca el patrón y acabe diciéndolo contigo.
El enfado, rojo y con los puños apretados.
Por qué ayuda a nombrar lo que sienten
A los dos y tres años los niños sienten mucho y todavía tienen pocas palabras para decirlo. Este cuento les presta esas palabras con recursos sencillos:
Una emoción por página. El enfado, la alegría, la tristeza y la calma aparecen de una en una, con su nombre dicho en voz alta: «Alma está enfadada».
Un color para cada emoción. Rojo, amarillo, azul, naranja y verde convierten algo invisible en algo que se puede señalar.
Un gesto que se puede imitar. Apretar los puños, reír o abrazar la mochila: el niño puede hacerlo a la vez que Alma.
Sin moraleja. Ninguna emoción es mala ni hay que quitarla deprisa; el cuento solo la nombra y la acompaña.
La torre cae. Alma está enfadada. Aprieta los puños. Su enfado parece rojo.
La alegría es amarilla y llega con el perro del vecino.
Un cuento de emociones con el nombre de tu hijo
Imagina este mismo día con el nombre de tu hijo o de tu nieta, con su juguete favorito y con quien le acompaña a la guardería. En cuentosIA puedes crear un cuento de emociones personalizado en el que tu niño sea el protagonista y vea, con sus propias situaciones, cómo se llama lo que siente.
También puedes elegir el tono, el estilo de las ilustraciones y las emociones que quieres que aparezcan.
Cómo funciona
Sube una foto o describe a tu hijo y a quien le acompaña en el cuento.
Elige el estilo de ilustración, como la acuarela de este cuento.
En unos minutos tienes el cuento listo para leerlo online, descargarlo en PDF o pedirlo impreso.
Un regalo para los primeros años
Un cuento corto que nombra emociones se lee muchas veces, y cada vez el niño participa un poco más. Es un buen regalo para un segundo o tercer cumpleaños, para el comienzo de la guardería o para una etapa de rabietas, cuando ayuda tener las palabras a mano.
Despedirse cuesta: la tristeza también tiene su color.
¿Para qué edad es este cuento?
Para niños de 2 y 3 años. Cada página tiene tres o cuatro frases muy cortas y repite la misma estructura, así que el niño puede seguirlo aunque todavía no lea.
¿Cuánto se tarda en leerlo?
Unos dos minutos en voz alta, algo más si te detienes a preguntar de qué color es cada emoción.
¿Se puede descargar?
Sí. Puedes leerlo online o descargarlo gratis en PDF desde esta misma página.
Convierte su día en un cuento con su cara y su nombre.