
cuentosIA
La dino aventura de Rafa
Para que nunca dejes de soñar y aprender. Mamá siempre estará para ti. Nunca pierdas tu esencia y siempre cree en ti. Eres lo más valioso. Eres grande, fuerte y valiente. Te amo mi Rafita.

Al volver de la escuela Rafa abrió la mochila. ¡Una cría de velocirraptor dormía dentro del estuche! Llevaba una etiqueta: «Tomatito». Al despertar, se comió un sacapuntas. CRAC.
Rafa llamó a Mabe.
—Mamá, creo que mis lápices están en peligro.
Maya olió el estuche y soltó un ladrido.

Dos días después, Tomatito ya sabía abrir la nevera. Rafa la encontró entre los yogures.
—Los sacapuntas no se guardan ahí.
Mabe cerró la puerta con cuidado. Entonces sonó el timbre. Afuera estaban los Hombres de Gris del museo, con redes. Maya ladró. Tomatito se escondió.

Mabe habló desde la ventana. Los hombres buscaban a Tomatito. Lucy, su madre, esperaba en el museo. Una puerta del tiempo permitiría reunirlas con su manada el domingo.
Rafa abrazó el estuche.
—¡Pero el domingo es el cumpleaños de mi abuelito!
Mabe cogió el teléfono y sonrió.

El domingo, celebraron el cumpleaños en el jardín del museo. El abuelito sopló las velas. Rafa guardó el sacapuntas del regalo justo cuando Lucy asomaba.
—¡Este no es un aperitivo!
Mabe acercó el estuche a Lucy. Tomatito saltó junto a su madre. Los dos se rozaron suavemente.

De pronto, apareció una puerta entre los árboles. Al otro lado, la manada llamaba junto a un volcán. Lucy avanzó, pero una red bloqueaba el paso.
Rafa buscó a Mabe. Juntas pidieron a los hombres:
—¡Quítense! Quieren ir a casa.
Los hombres bajaron las redes. Lucy cruzó.

Tomatito volvió un momento junto a Rafa. Empezó a oler el estuche vacío.
—Ya no quedan. ¡Te los has comido todos!
La cría dio un saltito y corrió tras Lucy. La puerta se cerró con un suave POP. Mabe repartió pastel. Rafa puso el estuche lejos de su plato.
Aprendió que cuidar y ayudar a otros es importante.








