
Para Marta, que siempre pregunta por qué llueve.
¿Qué vamos a trabajar juntos?
- Vamos a descubrir cómo el sol convierte el agua en vapor.
- Aprenderemos cómo el vapor se enfría y forma nubes.
- Vamos a seguir la lluvia por arroyos y ríos hasta el mar.

Marta llegó a la orilla después de una mañana de lluvia. Entre las rocas quedaban charcos que reflejaban el cielo. Una ola alcanzó sus botas y retrocedió, dejando una gota sobre una piedra tibia. Marta se agachó para verla.
—¿De dónde vienes? Bueno, del mar, eso lo sé. Pero ¿adónde irás ahora?
El sol calentaba la piedra. Marta apoyó la mano cerca de la gota y notó el calor. Decidió quedarse un rato para averiguar qué pasaba.

Poco a poco, la gota desapareció de la piedra. Marta la buscó en las grietas y debajo de una concha, pero allí no había agua. Miró de nuevo la piedra: seguía tibia y ya estaba seca.
—No te has escapado rodando... Te has evaporado, ¿verdad?
El calor del sol había transformado el agua líquida en vapor, un gas invisible que sube por el aire. Marta levantó la vista. No podía ver la gota, pero podía imaginarla viajando hacia arriba.

Mientras Marta recorría el paseo, una nube apareció sobre el mar. En lo alto, el aire era más frío. El vapor que había subido se enfrió y volvió a convertirse en gotitas de agua. Ese cambio se llama condensación; muchas gotitas juntas forman las nubes.
Marta observó cómo la nube avanzaba despacio.
—O sea, que primero desapareces de la piedra y luego te reúnes con más gotas. ¡Menudo plan!
Una brisa movió la nube hacia tierra firme, y Marta siguió su camino.

Al llegar a un puente, Marta notó una gota en la mano. Después cayó otra sobre el camino. La nube había reunido tantas gotitas que algunas ya caían en forma de lluvia. Marta escuchó el PLIP de las gotas contra el suelo.
—¡Has vuelto! Aunque ahora no sé cuál de todas eras tú.
Sonrió y miró bajo el puente. El arroyo recibía la lluvia y corría entre las piedras. Marta se quedó allí para ver adónde llevaba tanta agua.

El arroyo avanzaba cuesta abajo. Marta caminó a su lado hasta que lo vio unirse a un río más ancho. El agua de la lluvia que no se quedaba en el suelo seguía aquel camino. Entre las hojas caídas, un envoltorio estaba a punto de llegar a la corriente. Marta lo recogió y lo guardó para tirarlo en una papelera.
—Mejor que el río viaje sin basura.
El río continuó hacia el mar, y Marta decidió regresar también.

Al volver a la orilla, Marta vio la desembocadura: allí el río entregaba su agua al mar. Se sentó a escuchar las olas y repasó el viaje de la gota.
—¿Qué la hizo subir? El calor del sol. ¿Dónde se juntó con otras gotas? En la nube. ¿Cómo regresó al suelo? Con la lluvia.
Quedaba una pregunta: ¿cómo volvió al mar? Marta siguió con la mirada el río hasta donde se mezclaba con las olas. Luego una pequeña salpicadura le mojó la mano.
¿Qué hemos aprendido?
- Marta descubrió que el calor del sol evapora el agua y la hace subir como vapor.
- Marta aprendió que el vapor se enfría, forma gotitas y se reúne en las nubes.
- Marta descubrió que la lluvia puede correr por arroyos y ríos hasta volver al mar.
Preguntas para pensar juntos
- ¿Cómo crees que se sintió Marta al descubrir el viaje invisible de la gota?
- ¿Qué harías tú si vieras basura a punto de caer en un arroyo?
- ¿Cómo puede llegar al mar el agua que cae como lluvia en tu entorno?






