
cuentosIA
Carla y el cohete de cartón
Para Carla, en su sexto cumpleaños: el universo es tuyo.

Carla cumplía seis años y tenía una pregunta preparada antes de desayunar:
—Abuelo Paco, ¿cuántos planetas caben en el salón?
Paco miró las cajas de cartón que habían guardado para jugar.
—Depende de lo grande que hagamos el cohete.
Carla colocó una caja junto al sofá y otra encima. Paco sujetó las uniones mientras ella pegaba cinta. Al terminar, dibujaron un botón de despegue. Carla lo pulsó con cuidado. La aventura estaba a punto de empezar.

Paco se sentó dentro del cohete de cartón, junto a Carla. Ella inició la cuenta atrás con los dedos.
—¡Tres, dos, uno!
FUUUUM. Los dos hicieron ruido de motor y el salón quedó lejos en su imaginación. Primero pasaron junto a Mercurio, el planeta más cercano al Sol.
—¿Podríamos merendar allí?
—Mejor no. De día hace muchísimo calor.
Carla pensó en su vaso de agua y decidió guardarlo para una parada más fresca. El cohete siguió adelante.

Después apareció Venus, envuelto en nubes. Paco explicó que allí el calor tampoco daba tregua. Carla dibujó una ventanilla en la caja para mirar mejor.
Al poco, vieron la Tierra: su hogar, con mares y nubes que parecían moverse despacio.
—Desde aquí no se ve nuestro salón, dijo Carla.
—Pero sabemos que está ahí.
Pasaron también junto a la Luna. Carla saludó con la mano y imaginó cómo sería dar un salto enorme con tan poca gravedad.

Más allá estaba Marte. Carla quiso saber por qué llamaba tanto la atención.
—Porque tiene montañas, polvo y muchas cosas que aún queremos descubrir.
Siguieron hasta Júpiter, tan grande que Carla tardó un buen rato en recorrerlo con la mirada. Luego llegó Saturno. Sus anillos parecían una pista para que el cohete diese vueltas.
—¿Podemos patinar ahí?
—Son trozos de hielo y roca. Mejor los miramos desde aquí.
Carla asintió. Mirar también era una forma estupenda de explorar.

El cohete avanzó hacia Urano y Neptuno. En su viaje imaginado, el salón quedaba ya lejísimos. Carla guardó silencio un momento.
—Abuelo, ¿las estrellas están después de Neptuno?
—Muchísimo más lejos. Cada una es como nuestro Sol.
Carla intentó contar las que recordaba de la terraza y perdió la cuenta enseguida. Entonces imaginó la Tierra girando alrededor del Sol, entre tantos lugares enormes. Buscó la mano de Paco. Él se la ofreció y juntos emprendieron el regreso.

Esa noche, Carla y Paco subieron a la terraza. El aire olía a lluvia reciente. Paco colocó el telescopio y dejó que Carla buscase primero.
—Allí hay un punto que no parpadea.
—Puede ser un planeta. Mañana miraremos dónde estaba y lo comprobaremos.
Carla apoyó los codos y observó un poco más. Abajo esperaba el cohete de cartón; arriba, un cielo que no cabía en ninguna caja. Antes de entrar, eligió una estrella para volver a buscarla al día siguiente.







