Los nueve meses de Elena
Elena lleva la cuenta del embarazo de su madre a su manera: un cuaderno donde dibuja, mes a mes, lo que ve desde fuera de la tripa.
Los nueve meses de Elena empieza en una cocina, con un limón en la mano. Vera, la madre de Elena, le ha contado que el bebé que crece dentro de su tripa tiene ahora mismo ese tamaño, y Elena necesita comprobarlo. Elige un limón, lo acerca con cuidado y decide que va a llevar la cuenta de la espera a su manera: un cuaderno y un dibujo por mes.
A partir de ahí, los meses dejan de ser números y pasan a tener nombre. El mes de la siesta, cuando Vera se duerme en el sofá y Elena aprende a guardar las preguntas para luego. El mes de la ecografía, con esa forma blanca y redonda en la pantalla que a ella le parece una luna pequeña. El mes del golpecito, con la mano apoyada y la respiración quieta. El mes de los calcetines que caben enteros en su palma. Cada página repite los meses anteriores, como un estribillo que va creciendo.
Es un cuento pensado para niñas y niños de 3 a 7 años que están esperando un hermano o una hermana y necesitan entender qué ocurre durante ese tiempo tan largo. No va de celos ni de rivalidad: va de la espera, de un cuerpo que cambia y de las preguntas que se hacen en la cocina. Funciona muy bien para leer en familia durante el embarazo y para acompañar la primera visita a la ecografía.
Un cuento para explicar el embarazo a un niño, mes a mes
Explicar un embarazo a una niña de seis años es difícil porque el tiempo no se ve. Nueve meses no significan gran cosa cuando todavía se cuenta por meriendas y por noches. Los nueve meses de Elena resuelve ese problema con una idea muy sencilla: si la espera no se puede ver, se puede dibujar.
Elena decide llevar un cuaderno y ponerle nombre a cada mes según lo que pasa en casa. El limón, la siesta, la ecografía, el golpecito, los calcetines, los nombres. La tripa de Vera no es el escenario del cuento: el escenario es la cocina, el sofá, un cajón de ropa diminuta y el pasillo. Todo ocurre fuera de la tripa, que es exactamente donde está la niña que espera.
Qué aprende Elena mientras espera
El cuento no explica el embarazo con datos ni con láminas de anatomía: lo explica con gestos que una niña puede hacer. Comparar, esperar, tocar, doblar, nombrar. Cada mes le deja algo pequeño y concreto, y el cuaderno va guardando ese aprendizaje página a página.
- Que el tiempo se puede medir con cosas: un limón en la cocina sirve mejor que un calendario para entender cuánto ha crecido el bebé.
- Que cuidar también es no molestar: en el mes de la siesta, Elena descubre que dejar descansar a su madre es otra manera de ayudar.
- Que el bebé responde: el mes del golpecito convierte la espera en una conversación de dos manos separadas por una puerta.
- Que no hace falta tenerlo todo resuelto: prueban nombres en voz alta y ninguno encaja todavía, y no pasa nada.
—Parece una luna pequeña —susurró Elena delante de la pantalla.
Imagina el mismo cuento con el nombre de tu hija
Este cuento nació con Elena y con Vera, pero la espera de tu casa tiene otros nombres, otra cocina y otra fruta. En cuentosIA puedes crear tu propia versión: tu hija como protagonista, con su cara y su nombre, contando los meses que faltan para conocer a su hermano o a su hermana.
Cambia el limón por una mandarina, la ecografía por la ecografía real que tenéis en la nevera, el cuaderno por el que ya está dibujando. El cuento se convierte entonces en un recuerdo de un momento que dura poco y no vuelve.
Cómo funciona
- Subes una foto de tu hija y escribes en dos frases lo que estáis viviendo estos meses.
- Eliges el estilo de ilustración, la edad de lectura y el tono que quieres para el cuento.
- En unos minutos lo tienes listo para leer online, descargar en PDF o pedirlo como libro impreso.
Por qué funciona tan bien como regalo de embarazo
Los regalos de embarazo suelen ir dirigidos al bebé que todavía no ha llegado. Este va dirigido a la hermana mayor, que lleva meses escuchando conversaciones sobre alguien a quien no conoce. Un cuento con su nombre en la portada le devuelve el protagonismo justo en el momento en que más lo necesita.
Es también un buen regalo para abuelos, tíos y padrinos: llega antes del parto, se lee muchas veces durante la espera y luego se queda en la estantería como el testimonio de esos nueve meses.
¿A partir de qué edad se entiende este cuento?
Funciona bien de 3 a 7 años. Los más pequeños siguen la estructura repetida de los meses como si fuera una canción; a partir de los cinco entienden además la idea de que el bebé crece y responde.
¿Habla de celos o de la llegada del bebé?
No. Es un cuento sobre la espera y termina con la bolsa preparada junto a la puerta. Si buscáis la parte de los celos, en cuentos gratis tenéis otras historias centradas en ese momento.
¿Se puede leer antes de una ecografía?
Sí, es uno de sus mejores usos. La escena de la pantalla ayuda a anticipar lo que va a ver y le da palabras para contarlo después.
Convierte esta espera en un cuento con su cara y su nombre.
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Imagina un cuento igual de bonito pero donde el protagonista es tu hijo, con sus propias fotos convertidas en ilustraciones.
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