
cuentosIA
Bruna y su viaje al espacio
Para la estrella más brillante de mi cielo ⭐

Cerca de casa, Bruna encontró una nave pequeña detrás de unas piedras. Papá tocó un botón y la puerta hizo PLOP.
—Parece una lonchera con alas, dijo Bruna.
—Entonces llevemos bocadillos.
Subieron riendo. La nave despegó hacia un cielo lleno de estrellas brillantes y secretos.

Primero aterrizaron en la Luna. Bruna dio un salto y flotó despacito, porque allí la gravedad tira menos.
—¡Mis pies olvidaron bajar!
Papá quiso atraparla, pero también rebotó. PUM, chocaron suavemente y rieron.
Bajo una roca hallaron un cristal azul que zumbaba como canción.

Luego volaron hasta Marte, rojo y polvoriento. Allí, un pequeño extraterrestre esperaba preocupado.
—Perdí el cristal que enciende mi planeta.
Bruna mostró el hallazgo lunar, pero no era ese. Al guardarlo, soltó cosquillas de luz.
—Buena noticia: también encontramos una lámpara que hace cosquillas.

Siguieron unas huellas hasta un planeta de anillos coloridos. Una lluvia de estrellas cruzó su camino, rápida y brillante.
Papá condujo en zigzag. Bruna miró por el telescopio y vio el cristal atrapado entre dos piedras flotantes.
—¡A la derecha! ¡La otra derecha!
Papá corrigió riendo.

Las piedras giraban alrededor del cristal. La nave no podía acercarse. Bruna pensó, con la nariz pegada al vidrio.
Entonces tomó el cristal azul y lo hizo zumbar. Su canción movió las piedras, como si bailaran.
—¡Tu idea abrió el camino!
Bruna rescató el tesoro.

En Marte, el extraterrestre colocó el cristal. Todo el planeta brilló con luces suaves. Bruna y Papá chocaron las manos.
De regreso, vieron la Tierra, azul y pequeña.
—Nuestro hogar parece una canica.
Aterrizaron felices cerca de casa. La nave parpadeó tres veces. Quizá anunciaba otra misión.






