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Lara en el reino de los ponis

Lara sigue unas huellas brillantes y cruza una puerta hasta un reino de ponis que vuelan. Allí conoce a Nube y descubre que la magia solo funciona cuando sirve para ayudar, y que cada hechizo gasta una chispa de valor.

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Portada: Lara en el reino de los ponis

cuentosIA

Lara en el reino de los ponis

Ilustración de la escena 1: Lara en el reino de los ponis
01

Lara soñaba con un lugar lleno de ponis. Una tarde, descubrió huellas brillantes entre los árboles. Las siguió, aunque una giraba en círculos, como si su dueño hubiese olvidado adónde iba.

Tras un PLIN, apareció una puerta.

Vale, esto no ocurre todos los martes, murmuró.

Ilustración de la escena 2: Lara en el reino de los ponis
02

Al cruzarla, Lara llegó a un reino de nubes saltarinas y caminos de colores. Los ponis hablaban, volaban y encendían flores con pequeños hechizos.

Nube aterrizó frente a ella con una reverencia tan elegante que acabó sentado.

Era parte del saludo, aseguró.

Lara soltó una risita.

Ilustración de la escena 3: Lara en el reino de los ponis
03

Entonces, el cielo parpadeó. La Estrella Arcoíris perdía su luz y el reino empezaba a ponerse gris. Nube explicó la regla mágica: cada poder solo funcionaba al ayudar y gastaba una chispa de valor.

Me quedan tres chispas.

Estornudó, y una convirtió una piedra en flan.

Ilustración de la escena 4: Lara en el reino de los ponis
04

Partieron hacia el Valle del Eco, donde el puente repetía cualquier duda hasta hacerla enorme. Lara sintió cosquillas de miedo, pero tuvo una idea.

Diremos cosas que nos den ánimo.

—¡Y calcetines!

El eco repitió aquella palabra y el puente apareció temblando de risa.

Ilustración de la escena 5: Lara en el reino de los ponis
05

Más adelante, una cascada subía en vez de caer. Detrás brillaba la Estrella, atrapada en una burbuja oscura. Nube quiso volar hasta ella, pero el viento lo devolvió tres veces.

La última, aterrizó con una hoja en la cabeza.

Plan perfecto... casi.

Lara observó las gotas, pensativa.

Ilustración de la escena 6: Lara en el reino de los ponis
06

Lara comprendió que no necesitaban vencer al viento, sino pedirle ayuda. Usó una chispa para formar un molinete. Nube usó otra para elevarlo. Juntos guiaron la cascada hacia la burbuja.

PLOF

La prisión se rompió y la Estrella resplandeció.

Lo logramos confiando.

Y despeinándonos muchísimo, respondió feliz.

Ilustración de la escena 7: Lara en el reino de los ponis
07

El reino recuperó sus colores y los ponis dibujaron arcoíris al volar. Nube guardó la última chispa.

Para cuando alguien olvide que puede.

Antes de volver, Lara dejó junto a la puerta un molinete de recuerdo. Desde entonces, cuando dudaba, lo hacía girar. A veces también buscaba calcetines.

Contraportada: Lara en el reino de los ponis

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Cuento infantil · 4-8 años

Lara en el reino de los ponis empieza una tarde cualquiera, con unas huellas brillantes entre los árboles. Lara las sigue aunque una de ellas gira en círculos, como si su dueño hubiese olvidado adónde iba. Tras un PLIN aparece una puerta y, al cruzarla, la esperan nubes saltarinas, caminos de colores y ponis que hablan.

Allí conoce a Nube, un poni que hace reverencias tan elegantes que acaba sentado en el suelo. Nube le explica la regla mágica del reino: cada poder solo funciona al ayudar y gasta una chispa de valor. Con tres chispas contadas y la Estrella Arcoíris apagándose, los dos cruzan el Valle del Eco, donde el puente repite cualquier duda hasta hacerla enorme, y llegan a una cascada que sube en vez de caer.

Es un cuento para peques de 4 a 8 años que a veces dudan de lo que son capaces de hacer. Funciona muy bien leído en voz alta antes de dormir, en el aula para hablar de confianza y de pedir ayuda, o como regalo para quien ama los ponis, los arcoíris y todo lo que brilla.

Un cuento de ponis con una regla mágica muy concreta

Lara en el reino de los ponis arranca con una niña que sueña con un lugar lleno de ponis y que una tarde encuentra huellas brillantes entre los árboles. Las sigue hasta que suena un PLIN y aparece una puerta. Al otro lado hay nubes saltarinas, caminos de colores y ponis que vuelan y encienden flores con pequeños hechizos.

Lo que distingue a este cuento es su regla: la magia del reino solo funciona cuando sirve para ayudar, y cada hechizo gasta una chispa de valor. Nube, el poni que acompaña a Lara, tiene tres. Cuando la Estrella Arcoíris empieza a perder su luz y el reino se vuelve gris, esas tres chispas se convierten en el recurso más valioso de la aventura.

Lara se agacha sonriendo frente a Nube, un poni blanco con alas, mientras otros ponis vuelan sobre un arcoíris
Nube aterriza con una reverencia tan elegante que acaba sentado, y asegura que era parte del saludo.

Qué se lleva un niño después de leerlo

Detrás de los arcoíris hay ideas muy aprovechables para conversar con los peques, sobre todo las que aparecen en el Valle del Eco y frente a la cascada que sube:

  • Las dudas crecen cuando las repites: en el puente del eco, decir algo que anima cambia lo que vuelve.
  • El valor no es infinito ni gratis, se gasta al usarlo y se recupera cuando se usa para ayudar.
  • Pedir ayuda no es rendirse: Lara no intenta vencer al viento, aprende a contar con él.
  • Reírse baja el miedo de tamaño, y un disparate dicho en el momento justo abre camino.
—Diremos cosas que nos den ánimo. —¡Y calcetines!
Lara y Nube gritan hacia el cañón del Valle del Eco y sus voces vuelven convertidas en ondas de luz
En el Valle del Eco todo lo que dices vuelve más grande, así que conviene elegir bien las palabras.

Imagina este cuento con la cara y el nombre de tu peque

La escena del puente cambia mucho cuando quien se planta delante del eco lleva el nombre de tu hija o de tu sobrino. Verse ilustrado cruzando el Valle del Eco, decidiendo qué decir para que el miedo encoja, deja un recuerdo bastante más duradero que oírlo en tercera persona.

Con cuentosIA puedes crear esa versión en unos minutos: mismo tipo de aventura, mismos ponis voladores, pero con su cara, su nombre y el estilo de ilustración que más le guste.

Cómo se crea un cuento personalizado

  1. Sube una foto y cuéntanos cómo es tu peque.
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Un regalo que se lee muchas veces

Un cuento de ponis en el que el protagonista es quien lo recibe aguanta muchísimas relecturas: primero por los ponis que vuelan, después por el molinete y por la chispa que Nube guarda al final. Para un cumpleaños, para celebrar una etapa difícil superada o simplemente para regalar una tarde de magia compartida.

¿Para qué edad es este cuento?

Está pensado para niños de 4 a 8 años. Los más pequeños disfrutan de los ponis y de los efectos sonoros, y a partir de los seis ya siguen sin problema la idea de las chispas de valor.

¿Se puede leer gratis entero?

Sí, el cuento completo se lee online sin registro. Si te gusta, puedes descargarlo en PDF o pedirlo impreso, y también crear tu propia versión personalizada.

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