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El día que me convertí en hermana mayor

Lucía era la princesa de su casa. Elegía el cuento, el vaso, la canción. Una tarde, Mamá se sentó a su lado y le dijo: “Lucía, vas a tener un hermanito”. Lucía parpadeó. “¿Un hermanito cabe en mi silla?” Mamá rió bajito y le besó la frente. “Cabrán cosas nuevas. Ya verás”.

Desde ese día, Lucía miró mucho la barriga de Mamá. Crecía despacito, como un globo con secreto. Mamá tarareaba mientras doblaba ropa pequeñita. “¿Quién vive ahí?” preguntó Lucía, pegando la oreja. “Martina”, dijo Mamá. Lucía repitió el nombre como si fuera una canica nueva. “Hola, Martina”, susurró, seria.

Empezaron los preparativos. Llegaron una cuna, pañales, y un móvil que sonaba a campanillas. Lucía quiso ayudar. “Yo pongo esto aquí”, dijo, muy importante. Mamá asintió. Pero luego Mamá se cansaba y se sentaba despacio. Lucía la miraba y pensaba: antes Mamá corría conmigo. Ahora iba más lenta, como si llevara un cuento pesado dentro.

Un día, Mamá dijo: “Tengo que ir al hospital”. Lucía se quedó quieta. La casa olía a colonia y a nervios. Cuando volvieron, traían una mantita azul y algo que hacía ruiditos. “Lucía, esta es Martina”, susurró Mamá. Lucía se acercó, despacito, como cuando se mira una pompa de jabón. Martina bostezó. “Es pequeña”, dijo Lucía.

Al día siguiente, llegaron visitas. Muchas. “¡Qué mona!”, decían mirando a Martina. Traían flores y hablaban bajito. Nadie preguntó a Lucía por su dibujo ni por su peluche. Lucía se subió al sofá y agitó la mano. Nada. Sintió un nudo en la garganta, como cuando se pierde una pieza del puzzle. “Yo estaba aquí”, pensó, muy fuerte, por dentro.

Esa tarde, Mamá tenía ojeras y pasos cortos. Martina lloró un poco y Mamá dijo: “Ahora vengo, Lucía”. Lucía quería que le pusieran el babi de pintar, pero Mamá ya estaba en otra habitación. Lucía apretó su peluche. “Yo no pedí esto”, murmuró. Luego tiró un lápiz al suelo, para que sonara. Sonó, pero nadie vino.

Por la noche, Mamá se sentó en la cama con Lucía. “Te veo rara”, dijo. Lucía miró el techo. “Todos miran a Martina. Yo ya no soy la princesa”. Mamá respiró hondo. “Sigues siéndolo. Solo que ahora hay otra persona en el castillo”. Lucía frunció la nariz. “¿Y mi trono?” Mamá le apretó la mano. “Lo hacemos más grande, entre las dos”.

Al día siguiente, Lucía tuvo una idea. Llevó su peluche hasta la cuna. “Martina, te presento a mi amigo”, dijo solemne. Martina movió la boca, como si buscara un chupete invisible. Lucía puso el peluche cerca, muy cuidadosa. “No lo muerdas, ¿vale?” Martina solo miró. Lucía esperaba una sonrisa, un gesto, algo. Pero Martina cerró los ojos. Lucía bufó. “Qué aburrida”.

Más tarde, Mamá pidió ayuda: “Lucía, ¿me traes una gasa?” Lucía la trajo, pero despacio. “¿Y si se cae?” preguntó señalando a Martina. Mamá sonrió cansada. “No se va a caer. Tú estás aquí”. Lucía miró a Martina. Tan callada, tan nueva. Le dio un toque suave en la mantita. Martina abrió los ojos y buscó su cara. Lucía se quedó quieta. La miraban a ella.

Esa tarde, otra visita dijo: “Qué bien se porta Martina”. Lucía soltó: “Yo también me porto bien”. La visita parpadeó y le acarició el pelo: “Claro, Lucía”. Pero el nudo seguía. Cuando todos se fueron, la casa quedó en silencio. Mamá se durmió en el sofá, con Martina cerca. Lucía caminó despacito. Tenía algo que hacer, aunque no sabía qué.

De noche, Lucía oyó un ruidito. Se levantó y fue hasta la cuna. Martina estaba despierta, con los ojos muy abiertos. Lucía tragó saliva. “Hola”, susurró. Metió un dedo entre las barritas. Martina lo agarró con fuerza, como si fuera una cuerda. Lucía sintió calor en el pecho. No era un aplauso ni un “bravo”. Era mejor. “Me has elegido”, dijo Lucía, muy bajito.

A la mañana siguiente, Lucía fue directa a Mamá. “Martina me ha agarrado”, anunció. Mamá abrió los ojos, sorprendida, y la abrazó. “Eso es un saludo de hermana mayor”, dijo. Lucía se acercó a la cuna y cantó una canción corta. Martina movió las manos, contenta. Lucía sonrió. No había perdido su sitio. Había ganado una mirada que siempre la buscaba, como si Lucía fuera el mundo.






