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El día que me convertí en hermana mayor

Lucía era la princesa de su casa. Hasta que llegó Martina. Una historia tierna sobre celos, amor y el vínculo único entre hermanas.

Una aventura con tu peque como protagonista
Portada: El día que me convertí en hermana mayor

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El día que me convertí en hermana mayor

Ilustración de la escena 1: El día que me convertí en hermana mayor
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Lucía era la princesa de su casa. Elegía el cuento, el vaso, la canción. Una tarde, Mamá se sentó a su lado y le dijo: “Lucía, vas a tener un hermanito”. Lucía parpadeó. “¿Un hermanito cabe en mi silla?” Mamá rió bajito y le besó la frente. “Cabrán cosas nuevas. Ya verás”.

Ilustración de la escena 2: El día que me convertí en hermana mayor
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Desde ese día, Lucía miró mucho la barriga de Mamá. Crecía despacito, como un globo con secreto. Mamá tarareaba mientras doblaba ropa pequeñita. “¿Quién vive ahí?” preguntó Lucía, pegando la oreja. “Martina”, dijo Mamá. Lucía repitió el nombre como si fuera una canica nueva. “Hola, Martina”, susurró, seria.

Ilustración de la escena 3: El día que me convertí en hermana mayor
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Empezaron los preparativos. Llegaron una cuna, pañales, y un móvil que sonaba a campanillas. Lucía quiso ayudar. “Yo pongo esto aquí”, dijo, muy importante. Mamá asintió. Pero luego Mamá se cansaba y se sentaba despacio. Lucía la miraba y pensaba: antes Mamá corría conmigo. Ahora iba más lenta, como si llevara un cuento pesado dentro.

Ilustración de la escena 4: El día que me convertí en hermana mayor
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Un día, Mamá dijo: “Tengo que ir al hospital”. Lucía se quedó quieta. La casa olía a colonia y a nervios. Cuando volvieron, traían una mantita azul y algo que hacía ruiditos. “Lucía, esta es Martina”, susurró Mamá. Lucía se acercó, despacito, como cuando se mira una pompa de jabón. Martina bostezó. “Es pequeña”, dijo Lucía.

Ilustración de la escena 5: El día que me convertí en hermana mayor
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Al día siguiente, llegaron visitas. Muchas. “¡Qué mona!”, decían mirando a Martina. Traían flores y hablaban bajito. Nadie preguntó a Lucía por su dibujo ni por su peluche. Lucía se subió al sofá y agitó la mano. Nada. Sintió un nudo en la garganta, como cuando se pierde una pieza del puzzle. “Yo estaba aquí”, pensó, muy fuerte, por dentro.

Ilustración de la escena 6: El día que me convertí en hermana mayor
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Esa tarde, Mamá tenía ojeras y pasos cortos. Martina lloró un poco y Mamá dijo: “Ahora vengo, Lucía”. Lucía quería que le pusieran el babi de pintar, pero Mamá ya estaba en otra habitación. Lucía apretó su peluche. “Yo no pedí esto”, murmuró. Luego tiró un lápiz al suelo, para que sonara. Sonó, pero nadie vino.

Ilustración de la escena 7: El día que me convertí en hermana mayor
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Por la noche, Mamá se sentó en la cama con Lucía. “Te veo rara”, dijo. Lucía miró el techo. “Todos miran a Martina. Yo ya no soy la princesa”. Mamá respiró hondo. “Sigues siéndolo. Solo que ahora hay otra persona en el castillo”. Lucía frunció la nariz. “¿Y mi trono?” Mamá le apretó la mano. “Lo hacemos más grande, entre las dos”.

Ilustración de la escena 8: El día que me convertí en hermana mayor
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Al día siguiente, Lucía tuvo una idea. Llevó su peluche hasta la cuna. “Martina, te presento a mi amigo”, dijo solemne. Martina movió la boca, como si buscara un chupete invisible. Lucía puso el peluche cerca, muy cuidadosa. “No lo muerdas, ¿vale?” Martina solo miró. Lucía esperaba una sonrisa, un gesto, algo. Pero Martina cerró los ojos. Lucía bufó. “Qué aburrida”.

Ilustración de la escena 9: El día que me convertí en hermana mayor
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Más tarde, Mamá pidió ayuda: “Lucía, ¿me traes una gasa?” Lucía la trajo, pero despacio. “¿Y si se cae?” preguntó señalando a Martina. Mamá sonrió cansada. “No se va a caer. estás aquí”. Lucía miró a Martina. Tan callada, tan nueva. Le dio un toque suave en la mantita. Martina abrió los ojos y buscó su cara. Lucía se quedó quieta. La miraban a ella.

Ilustración de la escena 10: El día que me convertí en hermana mayor
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Esa tarde, otra visita dijo: “Qué bien se porta Martina”. Lucía soltó: “Yo también me porto bien”. La visita parpadeó y le acarició el pelo: “Claro, Lucía”. Pero el nudo seguía. Cuando todos se fueron, la casa quedó en silencio. Mamá se durmió en el sofá, con Martina cerca. Lucía caminó despacito. Tenía algo que hacer, aunque no sabía qué.

Ilustración de la escena 11: El día que me convertí en hermana mayor
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De noche, Lucía oyó un ruidito. Se levantó y fue hasta la cuna. Martina estaba despierta, con los ojos muy abiertos. Lucía tragó saliva. “Hola”, susurró. Metió un dedo entre las barritas. Martina lo agarró con fuerza, como si fuera una cuerda. Lucía sintió calor en el pecho. No era un aplauso ni unbravo”. Era mejor. “Me has elegido”, dijo Lucía, muy bajito.

Ilustración de la escena 12: El día que me convertí en hermana mayor
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A la mañana siguiente, Lucía fue directa a Mamá. “Martina me ha agarrado”, anunció. Mamá abrió los ojos, sorprendida, y la abrazó. “Eso es un saludo de hermana mayor”, dijo. Lucía se acercó a la cuna y cantó una canción corta. Martina movió las manos, contenta. Lucía sonrió. No había perdido su sitio. Había ganado una mirada que siempre la buscaba, como si Lucía fuera el mundo.

Contraportada: El día que me convertí en hermana mayor

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¿Qué siente un niño cuando llega un hermanito? Este cuento ilustrado cuenta la historia de Lucía, una niña de 4 años que pasa de ser la princesa de la casa a compartir su trono con Martina, su nueva hermana.

Una historia sobre celos, confusión, y ese momento mágico en que descubres que el amor no se divide: se multiplica.

El día que me convertí en hermana mayor

Una historia sobre celos, amor y el vínculo único entre hermanas

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🎀 ¿Por qué hemos creado este cuento?

La llegada de un hermanito es uno de los momentos más transformadores en la vida de un niño. De un día para otro, el mundo que conocían cambia por completo: mamá está cansada, las visitas solo miran al bebé, y ellos se preguntan si siguen siendo importantes.

Este cuento nace para dar voz a esos sentimientos que muchos niños no saben expresar. Porque los celos no son malos: son humanos. Y porque entenderlos es el primer paso para transformarlos en amor.

Lucía, nuestra protagonista, vive exactamente eso. Y su historia ayudará a tu hijo a sentirse comprendido, acompañado, y a descubrir que el amor no se divide: se multiplica.

💜 ¿Qué aprenderá tu hijo con esta historia?

A través de los ojos de Lucía, los pequeños lectores descubrirán que:

  • Está bien sentirse confundido, triste o incluso enfadado cuando llega un hermano
  • El amor de mamá y papá no se divide — se hace más grande para todos
  • Ser hermano mayor es un superpoder: alguien te mirará siempre como si fueras lo más importante del mundo
  • Los vínculos más bonitos a veces empiezan con un simple gesto: un dedo que se agarra, una mirada que te busca
  • No han perdido su sitio — han ganado a alguien que los querrá para siempre

👨‍👩‍👧‍👦 Este cuento es perfecto si...

🤰 Estáis esperando un bebé

Prepara a tu hijo mayor para lo que viene con una historia que normaliza todas las emociones que sentirá.

👶 El bebé acaba de llegar

Ayuda a tu hijo a poner nombre a lo que siente y abre conversaciones importantes en familia.

👧👦 Tus hijos se llevan poco

Refuerza el vínculo entre ellos recordándoles lo especial y única que es su relación.

📚 Eres educador o psicólogo

Una herramienta perfecta para trabajar los celos fraternales y la gestión emocional con los más pequeños.

Detalles del cuento

24 Páginas ilustradas
3-6 Años recomendados
5-8 Minutos de lectura
Estilo acuarela

💬 Lo que dicen las familias

Mi hija de 4 años me pidió leerlo tres veces seguidas. Cuando llegamos a la parte del dedo, se giró y abrazó a su hermano pequeño. Lloré.

— María, mamá de Claudia (4) y Leo (8 meses)

Por fin un cuento que no le dice al niño mayor que tiene que estar feliz sí o sí. Reconoce sus sentimientos y eso es muy valioso para su desarrollo emocional.

— Laura, psicóloga infantil

Lo leímos la noche antes de ir al hospital a conocer a su hermana. Creo que le ayudó a entender que lo que sentía era normal.

— Pablo, papá de Martín (5) y Emma (recién nacida)

🗣️ Preguntas para hablar después de leer

¿Cómo crees que se sentía Lucía cuando todos miraban al bebé?
¿Alguna vez te has sentido así? ¿Cuándo?
¿Qué fue lo que hizo que Lucía cambiara de opinión sobre Martina?
¿Qué es lo que más te gusta de ser hermano/a mayor?
Si pudieras decirle algo a Lucía, ¿qué le dirías?
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También puedes imprimirlo en casa. Aquí te explicamos cómo.

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