Saltar al contenido principal

El día que mamá fue pequeña

Hugo no se cree que mamá fuera pequeña. Luci le enseña una foto vieja con coletas torcidas y rodillas sucias. Le cuenta que escondía el brócoli, tenía un peluche tuerto y le daba miedo la oscuridad. Hugo descubre que mamá le entiende porque ella también fue él.

Una aventura con tu peque como protagonista
Portada: El día que mamá fue pequeña

cuentosIA

El día que mamá fue pequeña

Ilustración de la escena 1: El día que mamá fue pequeña
01

Aquella tarde, mientras Luci doblaba ropa en el salón, Hugo la miró muy serio y preguntó: «Mamá, ¿tú también fuiste pequeña?». Luci soltó una risa suave. «Mucho más pequeña que tú». Hugo frunció la nariz, desconfiado. Le parecía imposible que su madre, que llegaba a todos los armarios y sabía abrir yogures rebeldes, hubiera sido alguna vez una persona diminuta.

Ilustración de la escena 2: El día que mamá fue pequeña
02

Entonces Luci abrió un cajón del aparador y sacó una foto vieja, arrugada por las esquinas. «Mira». En la imagen salía una niña con coletas torcidas, las rodillas sucias y un helado medio derretido bajándole por la mano. Hugo soltó una carcajada. «¡Esa no eres tú!». Luci alzó una ceja. «Pues claro que sí. Yo era un pequeño desastre con piernas».

Ilustración de la escena 3: El día que mamá fue pequeña
03

Hugo se acercó más, como si la fotografía pudiera cambiar de idea. Luci empezó a contar. De pequeña escondía el brócoli debajo del plato, convencida de que era un plan brillante. «¿Y colaba?», preguntó él. «Ni una vez. La abuela siempre lo encontraba». Hugo abrió mucho los ojos. «¿Siempre?». «Siempre. Tenía un radar especial para verduras clandestinas», dijo Luci, intentando no reírse.

Ilustración de la escena 4: El día que mamá fue pequeña
04

Luego le habló del Señor Bigotes, un peluche tan querido que ya sólo conservaba un ojo y media dignidad. «Dormía conmigo todas las noches», dijo Luci. También confesó que un verano se subió al cerezo del jardín para demostrar que era valiente y después no supo bajar. «¿Y qué hiciste?». «Llorar muchísimo y pedir socorro con bastante poca elegancia», respondió ella.

Ilustración de la escena 5: El día que mamá fue pequeña
05

Hugo escuchaba inmóvil, con esa atención solemne que tienen los niños cuando descubren que los adultos no nacieron sabiendo. Luci siguió: de noche le asustaba la oscuridad y dormía con la puerta abierta, por si acaso el pasillo podía acompañarla. «¿Tú tenías miedo?», susurró él. «Claro. Ser pequeña era estupendo, pero a veces también daba un miedo tremendo», admitió Luci.

Ilustración de la escena 6: El día que mamá fue pequeña
06

Hubo un silencio corto, de los que pesan más que una conversación entera. Hugo preguntó entonces: «¿Y también llorabas?». Luci no se hizo la fuerte. «Mucho. Cuando me caía, cuando me enfadaba, cuando no me dejaban repetir postre». Hugo bajó la voz. «¿Y quién te abrazaba?». Luci sonrió de un modo distinto, más hondo. «La abuela. Siempre». Al decirlo, la habitación pareció quedarse quieta.

Ilustración de la escena 7: El día que mamá fue pequeña
07

Hugo se quedó pensando, con el ceño fruncido como si estuviera resolviendo un asunto importante. Después se acercó despacio, rodeó a Luci con sus brazos pequeños y dijo: «Mamá, yo te abrazo a ti cuando llores». Luci notó que se le deshacía algo dentro, justo donde guardaba las cosas importantes. Le besó el pelo. «Ya me estás abrazando», contestó, y esta vez la risa le salió temblando.

Ilustración de la escena 8: El día que mamá fue pequeña
08

Más tarde, sobre una hoja doblada con esfuerzo, apareció la letra grande y torcida de Hugo: «Mamá, ahora sé por qué me entiendes. Porque tú también fuiste yo. Te quiero mucho. Hugo». Luci leyó despacio, como quien toca algo frágil. Sonrió, sí, pero también tuvo que parpadear varias veces. A veces el amor cabe entero en una verdad pequeña: nadie olvida del todo cómo empezó.

Contraportada: El día que mamá fue pequeña

Una aventura con tu peque como protagonista

Crea una historia con su nombre y sus fotos convertidas en ilustraciones. Para leer juntos hoy y guardar como recuerdo.

¿Te interesa «Día de la Madre»? Puedes elegir el tema de tu propia historia.

Empezar mi cuento

Tu primer cuento digital de 12 páginas es gratis al registrarte. La edición impresa se compra aparte.

¿Tu hijo alguna vez te ha preguntado "mamá, tú también fuiste pequeña?"? Este cuento nace de esa pregunta.

Hugo descubre que mamá también escondía la verdura, tenía un peluche favorito y lloraba cuando se caía. Que le daba miedo la oscuridad y dormía con la puerta abierta. Y que alguien la abrazaba, igual que ella le abraza ahora a él.

Un cuento divertido, tierno y emotivo. Perfecto para regalar el Día de la Madre o cualquier día en que quieras decirle a mamá: te quiero porque me entiendes. Ilustrado y gratuito.

El regalo perfecto para el Día de la Madre

Este cuento cuenta la historia de Hugo y su mamá. Pero imagina uno con el nombre de tu hijo y su foto convertida en ilustración. Un cuento donde tu hijo es el protagonista y mamá descubre que alguien muy pequeño la conoce mejor de lo que cree.

Así se ve Luci en el cuento

Foto real de Luci
Foto original
Luci ilustrada
Transformada en ilustración

Cómo funciona: Sube una foto de tu hijo, elige el estilo de ilustración y en minutos tendrás un cuento personalizado único. Disponible en digital (PDF) y en libro físico con tapa dura, listo para envolver.

¿Por qué funciona como regalo? Porque no es un objeto más. Es una historia que emociona. Las madres que lo reciben lo leen con sus hijos y se ven reflejadas. Y los niños descubren que mamá también fue como ellos.

Crea el cuento personalizado del Día de la Madre →

Descubre más cuentos para el Día de la Madre, historias personalizadas para regalar a mamá.

Descargar PDF completo

También puedes imprimirlo en casa. Aquí te explicamos cómo.

Compartir este cuento

¡Llévatelo a casa!

Regala el Día de la Madre un cuento donde tu hijo sea el protagonista. Con su nombre, su foto transformada en ilustración y una historia que hará llorar a mamá (de las buenas).