Los abuelos aciertan más con los regalos que se guardan que con los que se juegan una semana. Aquí van siete ideas para nietos de 3 a 10 años, de lo más sencillo a lo más personal.
Hay un patrón que se repite cada enero. El juguete que arrasó en Nochebuena acaba en el fondo del armario antes de que terminen las vacaciones, y lo que sobrevive es otra cosa: un juego al que se vuelve, un día que se recuerda, un libro que se relee.
Ninguna de estas siete ideas necesita un presupuesto grande. Están ordenadas de lo más sencillo a lo más personal.
1. Un juego de mesa cooperativo
Para jugar juntos, no para que juegue solo. Esa es toda la diferencia entre un regalo que te incluye y uno que te deja fuera.
En los juegos cooperativos todos van en el mismo equipo contra el tablero, así que no hay un nieto que gana y otro que acaba llorando. De 3 a 6 años, busca partidas de diez minutos y piezas grandes. A partir de 7 ya aguantan media hora y agradecen que haya algo que pensar.
Tiene un efecto secundario que vale más que el juego: garantiza que esa tarde os sentéis todos a la misma mesa.
2. Una experiencia con fecha
Entradas a algo, una excursión, un taller de cerámica un sábado por la mañana. El regalo es el día, no el objeto.
Funciona mucho mejor con la fecha ya cerrada que con un «algún día iremos». Un papel escrito a mano con el día, metido en un sobre, se abre igual de bien debajo del árbol y compromete a los dos.
De paso, a los padres les quitas un problema en lugar de darles otro juguete que guardar.
3. Un cuento personalizado donde aparezcáis los dos
Un nieto de cinco años abre un libro y ve su nombre en la portada. Dentro, la niña que cruza el bosque nevado tiene su cara. Y en la página siete aparece su abuelo, con sus gafas y su jersey de siempre, ayudándola a encontrar el camino de vuelta.
Eso es lo que se queda. El regalo no es el libro: es que los dos salgáis en la misma historia, y que esa historia siga en la estantería de su cuarto dentro de diez años. Un nieto no relee ese libro como relee los demás.
En cuentosIA la historia se escribe con los dos dentro, a partir de una foto suya y otra tuya, se ilustra en acuarela y tú apruebas cada página antes de imprimir. Aquí tienes las ideas para un cuento de Navidad personalizado, y si prefieres verlo antes de decidir nada, unos cuantos cuentos de Navidad para leer gratis.
4. Material creativo de calidad
Acuarelas de verdad, no un estuche de plástico con doce pastillas que no pintan. Un cuaderno de papel grueso, tres pinceles decentes y una caja de acuarelas de iniciación cuestan poco más que cualquier juguete de temporada y duran años.
La diferencia se nota en el primer trazo. El papel bueno aguanta el agua y el color sale limpio. Muchos niños que dicen «no sé pintar» lo que tenían era un material que no daba más de sí.
5. Una planta o un pequeño huerto
Algo que cuidar y que crece. Un kit de germinación para el alféizar de la cocina, una maceta de albahaca, tres bulbos que florecen en marzo.
A los cinco años, ver salir un brote de la tierra es un acontecimiento. Y a ti te regala una excusa semanal para llamar por teléfono y preguntar cómo va la cosa.
6. Un libro elegido a mano, con dedicatoria escrita
Elegido por ti, mirando el índice y las ilustraciones, no el primero que sale en la lista de más vendidos. Si aciertas con el tema que le obsesiona este año (los dinosaurios, el espacio, los tiburones), el libro se lee dos veces la primera semana.
La dedicatoria es la otra mitad del regalo. Dos líneas en la primera página, con la fecha y tu letra, convierten un libro de catálogo en un objeto que no tiene nadie más. Si te interesa el tema, aquí explicamos por qué los cuentos ayudan a despertar el gusto por la lectura.
7. Una caja de recuerdos
Una caja de madera o de cartón fuerte, con su nombre escrito en la tapa, para ir guardando lo del año: la entrada del cine, la piedra que trajo de la playa, el dibujo que hizo en tu casa, la foto de este verano.
Se regala vacía y se llena sola. Y se abre entera cada Navidad, que es cuando se ve lo que ha crecido en doce meses.
Para que llegue antes del 24 (y antes del 6 de enero)
Esta es la parte que decide si un regalo online sale bien o se convierte en un disgusto. Lo digital no tiene problema: el PDF y el audiolibro se entregan en minutos, así que sirven incluso la misma tarde del 24.
El libro impreso lleva su tiempo. La impresión habitual tarda de tres a cinco días laborables, y a eso hay que sumarle el transporte, que depende del país de destino. En diciembre, además, todo va más lento.
Para Nochebuena: pídelo antes del 12 de diciembre y te sobra margen.
Para Reyes: antes del 19 de diciembre, porque entre Navidad y Año Nuevo las imprentas y el transporte van a medio gas.
Si se te echa el tiempo encima, el cuento digital llega en minutos y el libro puede llegar en enero. Un regalo que aparece dos veces tampoco está mal. En la página del libro físico puedes ver los formatos y la estimación de entrega para tu país.
Siete ideas, y ninguna es un juguete que se rompe en enero. Si eliges la tercera, empieza con margen: el cuento se escribe en minutos, pero la Navidad tiene sus fechas.
El cuento donde salís los dos
Sube una foto suya y otra tuya, elige la aventura y aprueba cada página antes de imprimir.
Crear mi cuento

