Saltar al contenido principal

La princesa bromista y el príncipe encantador

En el palacio de Jade, la princesa Xiu Ying convierte cada ceremonia en una carcajada. Cuando llega un prometido demasiado perfecto, esconde su humor para gustarle. Un cuento sobre ser fiel a quien eres.

InfantilPrincesas8–10 añosGratis
Una aventura con tu peque como protagonista
Portada: La princesa bromista y el príncipe encantador

cuentosIA

La princesa bromista y el príncipe encantador

De quien más te quiere en el mundo 💕

Ilustración de la escena 1: La princesa bromista y el príncipe encantador
01

En el palacio de Jade, Xiu Ying tenía un talento peligroso: convertir cualquier ceremonia solemne en una carcajada elegante. Una mañana escondió campanillas dentro del cojín del ministro de mapas. Cada vez que él se sentaba, sonaba clin, clin, y todos miraban al techo con gran dignidad.

Sasha, que leía detrás de una columna, soltó una risita.

—Alteza, eso ha sido historia del reino. Historia con campanas.

Ilustración de la escena 2: La princesa bromista y el príncipe encantador
02

Aquella tarde llegó una carta con sello imperial. La reina la leyó sin parpadear, cosa que en palacio significaba noticia enorme.

—Mañana recibiremos al príncipe Feiyu. Viene como huésped… y como prometido de Xiu Ying.

Xiu Ying dejó caer una ciruela confitada dentro de su taza. Plop.

—¿Prometido? ¿No podía empezar como vecino simpático?

Sasha cerró su libro despacio.

—Según mis lecturas, los prometidos suelen traer problemas. O flores. A veces ambas cosas.

Ilustración de la escena 3: La princesa bromista y el príncipe encantador
03

Feiyu apareció al día siguiente con una puntualidad que hizo sentirse tarde incluso al reloj del vestíbulo. Saludó a todos con cortesía impecable, ganó al maestro de esgrima en tres movimientos y resolvió un acertijo que llevaba años molestando a los consejeros.

Xiu Ying lo observó desde la escalera.

—Es demasiado perfecto. Sospechoso.

—Tal vez estornude raro. Nadie es perfecto después de estornudar.

Feiyu no estornudó. Peor aún: sonrió con amabilidad.

Ilustración de la escena 4: La princesa bromista y el príncipe encantador
04

Para conocerlo mejor, Xiu Ying preparó una broma inofensiva: cambió las etiquetas del banquete. El caldo de loto decía “dragón filosófico”; los pastelillos, “rocas de nube”. Los invitados rieron con educación.

Feiyu leyó su tarjeta, muy serio.

—Mi plato se llama “sorpresa con guisantes”. ¿Debo preocuparme?

—Solo si los guisantes organizan una revuelta.

Él asintió, probó un bocado y dijo:

—La revuelta está bien sazonada.

Ilustración de la escena 5: La princesa bromista y el príncipe encantador
05

Durante los días siguientes, Feiyu impresionó al palacio entero. Tocó el laúd sin equivocarse, ordenó los archivos por dinastía y ayudó a reparar una fuente que siempre escupía agua al mayordomo.

Xiu Ying empezó a sentirse torpe junto a tanta perfección. Guardó sus campanillas, sus tintas invisibles y una rana de madera que hacía croac al abrir un cajón.

—¿Estás enferma?

—No. Estoy siendo admirable.

—Ah. Suena grave.

Ilustración de la escena 6: La princesa bromista y el príncipe encantador
06

Xiu Ying decidió practicar una versión nueva de sí misma. Caminaba despacio, hablaba poco y asentía como si cada jarrón contuviera una lección profunda. En la biblioteca, Feiyu la encontró leyendo un tratado sobre normas de protocolo.

—¿Te interesa la ceremonia de los abanicos?

—Muchísimo. Sobre todo la parte de no golpear a nadie con el abanico por accidente.

Feiyu sonrió apenas.

—Eso no aparece en el tratado, pero debería.

Ilustración de la escena 7: La princesa bromista y el príncipe encantador
07

El cambio tuvo consecuencias rarísimas. Sin bromas, los pasillos parecían más largos, el desayuno más serio y el ministro de mapas se sentaba con demasiada confianza. Hasta la fuente dejó de salpicar, quizá aburrida.

Sasha siguió a Xiu Ying por el jardín con un libro bajo el brazo.

—He investigado. Cuando alguien deja de reír, las estatuas empiezan a opinar.

—Eso es imposible.

En ese momento, una paloma se posó sobre una estatua. Pareció asentir.

Ilustración de la escena 8: La princesa bromista y el príncipe encantador
08

Feiyu notó el silencio antes que nadie. Esa noche, durante el ensayo del baile de compromiso, Xiu Ying giró con precisión, respondió con cortesía y no hizo ni una sola mueca cuando el músico tocó una nota torcida.

Feiyu la acompañó hasta una terraza tranquila.

—¿Te he ofendido?

—No. Solo intento gustarte más.

Él miró las luces del patio.

—Qué curioso. Yo estaba empezando a echar de menos a la Xiu Ying que gustaba ya.

Ilustración de la escena 9: La princesa bromista y el príncipe encantador
09

Xiu Ying no supo contestar enseguida. El viento movía las lámparas, y por una vez el silencio no parecía castigo, sino espera.

—Pensé que preferías a alguien más… impecable.

Feiyu soltó una risa breve, sorprendida.

—Soy serio porque me enseñaron a no molestar. Pero tú conviertes el palacio en un sitio donde la gente respira mejor.

Xiu Ying bajó la mirada, con una sonrisa pequeñísima.

—Entonces he encerrado mis campanillas sin juicio justo.

Ilustración de la escena 10: La princesa bromista y el príncipe encantador
10

A la mañana siguiente, Xiu Ying recuperó el cofre de bromas con solemnidad real. Sasha asistió como testigo, comiendo una pera.

—Declaro libres a las campanillas por buen comportamiento.

Prepararon una sorpresa para Feiyu: no una burla, sino una carrera de acertijos por el palacio. Cada pista tenía una rima absurda. La última decía: “Si buscas al príncipe serio, mira donde el té lleva sombrero”.

Feiyu encontró una tetera con corona de papel.

—Por fin, una soberana razonable.

Ilustración de la escena 11: La princesa bromista y el príncipe encantador
11

El día de la boda, Xiu Ying prometió querer a Feiyu con paciencia, valentía y una reserva moderada de bromas. Feiyu prometió reír antes de revisar el reglamento, siempre que fuera posible.

Cuando intercambiaron coronas, Sasha abrió el libro ceremonial. De entre las páginas saltó una campanilla. Clin.

Todos contuvieron el aliento.

Feiyu levantó la mano con seriedad perfecta.

—Como príncipe, apruebo este sonido.

El salón estalló en aplausos y risas.

Ilustración de la escena 12: La princesa bromista y el príncipe encantador
12

Desde entonces, el palacio de Jade siguió siendo cortés, pero nunca volvió a ser aburrido. Feiyu enseñó a Xiu Ying a lanzar flechas al centro de una diana; ella le enseñó a esconder una galleta bajo una servilleta sin perder dignidad.

Sasha escribió una crónica titulada “La reina de las campanillas y el príncipe que casi era demasiado serio”.

Al leerla, Feiyu carraspeó.

—El “casi” es importante.

Xiu Ying le guiñó un ojo. Y sonó clin.

Contraportada: La princesa bromista y el príncipe encantador

Una aventura con tu peque como protagonista

Crea una historia con su nombre y sus fotos convertidas en ilustraciones. Para leer juntos hoy y guardar como recuerdo.

¿Te interesa «Princesas»? Puedes elegir el tema de tu propia historia.

Empezar mi cuento

Tu primer cuento digital de 12 páginas es gratis al registrarte. La edición impresa se compra aparte.

Descargar PDF completo· 2,2 MB

También puedes imprimirlo en casa. Aquí te explicamos cómo.

La princesa bromista y el príncipe encantador es un cuento infantil personalizado ambientado en el palacio de Jade, donde la princesa Xiu Ying tiene un don especial: convertir cualquier ceremonia solemne en una carcajada elegante.

Cuando llega el príncipe Feiyu —puntual, brillante y aparentemente perfecto— como su prometido, Xiu Ying empieza a esconder sus campanillas y sus bromas para parecer impecable. Pronto descubre que apagarse para gustar a alguien tiene un precio… y que quien de verdad te quiere te prefiere tal y como eres.

Una historia sobre autoestima y autenticidad, ideal para niñas y niños a partir de 5 años. Perfecta para leer en familia o regalar a quien necesita recordar que su forma de ser es justo lo que lo hace especial.

Un cuento de princesas sobre ser uno mismo

En La princesa bromista y el príncipe encantador, la vida en el palacio de Jade gira en torno a Xiu Ying y su talento para llenar de risas hasta la ceremonia más seria. La llegada de un prometido perfecto la lleva a preguntarse si debería cambiar para encajar. Sin destripar el final, es una historia que habla a los más pequeños sobre la autoestima y el valor de no esconder quiénes son.

Entre campanillas escondidas, acertijos y un príncipe que aprende a reír, el cuento deja un mensaje cálido: las personas que merecen la pena te quieren por tu forma de ser, no a pesar de ella.

Imagina este cuento con el nombre de tu peque

¿Y si la protagonista tuviera el nombre de tu hija, tu hijo o tu sobrina? En cuentosIA cada historia es personalizada: el nombre, el aspecto e incluso los personajes favoritos se convierten en los héroes de la aventura.

Cómo funciona

Sube una foto, elige un estilo de ilustración y, en unos minutos, recibe un cuento único e ilustrado, listo para leer online, descargar en PDF o pedir en libro encuadernado.

Por qué es un regalo que emociona

Un cuento en el que el niño o la niña es el protagonista se guarda durante años. Es un regalo original para un cumpleaños, una fecha especial o simplemente por el placer de compartir una historia que se le parece.

Crea un cuento personalizado →

Compartir este cuento

¡Llévatelo a casa!

¿Te gustó "La princesa bromista y el príncipe encantador"? Consíguelo en formato físico impreso y encuadernado

Así es el libro impreso: tapas, tamaños y envíos