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Cuando el mundo se va a dormir

Luca no consigue dormirse, y Leo le propone un juego muy tranquilo: dar las buenas noches a los pájaros, al río, al viento y a las estrellas, hasta que el sueño llega solo.

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Portada: Cuando el mundo se va a dormir

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Cuando el mundo se va a dormir

Ilustración de la escena 1: Cuando el mundo se va a dormir
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Era de noche y la habitación estaba suave y quieta. Luca miraba el techo, con los ojos muy abiertos. Leo se removió en su saco y habló bajito.

—¿Jugamos a dar buenas noches?

Luca sonrió un poco. Aquel juego sonaba lento, como una nube.

Ilustración de la escena 2: Cuando el mundo se va a dormir
02

Los dos salieron de puntillas hasta la ventana. Afuera, los pájaros ya no cantaban. Estaban escondidos, muy quietos, con la noche alrededor.

Luca juntó las manos y susurró:

—Buenas noches, pajaritos. Dormid calentitos.

Leo asintió, y el silencio pareció hacerse más dulce.

Ilustración de la escena 3: Cuando el mundo se va a dormir
03

Luego escucharon el río, lejos, detrás de los árboles. Sonaba más despacio que por la tarde, como si también tuviera sueño.

—Buenas noches, río, dijo con voz de secreto.

Luca cerró los ojos un instante. El agua hacía shhh, shhh, y sus hombros descansaron.

Ilustración de la escena 4: Cuando el mundo se va a dormir
04

El viento pasó por las hojas con mucho cuidado. No empujaba. Solo se acurrucaba entre las ramas, como una manta invisible.

Luca levantó un dedo, para que Leo no hiciera ruido.

—Buenas noches, viento. Quédate blandito.

Leo sonrió, y los dos respiraron muy despacio.

Ilustración de la escena 5: Cuando el mundo se va a dormir
05

Sobre el cielo, las estrellas brillaban bajito. Una parpadeó, luego otra, como si bostezaran sin prisa.

—Creo que también se van a la cama, susurró.

Luca notó los párpados pesados. Le gustó ver cómo la noche apagaba sus luces una a una.

Ilustración de la escena 6: Cuando el mundo se va a dormir
06

Volvieron a la cama sin correr. Cada paso hacía menos ruido que el anterior. Luca se metió bajo la manta, y Leo se arropó a su lado.

—¿Falta alguien?

Leo pensó un momento.

—Nosotros. Buenas noches, Luca.

Luca contestó bajito, casi dormido.

Ilustración de la escena 7: Cuando el mundo se va a dormir
07

—Buenas noches, Leo.

La habitación quedó tranquila. El río seguía lejos, el viento descansaba y las estrellas guardaban su luz.

Luca cerró los ojos del todo. Leo también. Arropados y en paz, los dos amigos se durmieron despacito, como si la noche los meciera.

Contraportada: Cuando el mundo se va a dormir

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Cuando el mundo se va a dormir empieza con Luca mirando el techo, con los ojos muy abiertos, en una habitación suave y quieta. Su amigo Leo, que duerme en un saco a su lado, le propone un juego lento como una nube: dar juntos las buenas noches a todo lo que ya descansa.

De puntillas y en voz muy bajita, los dos amigos se asoman a la ventana y se despiden de los pájaros escondidos, del río que suena más despacio que por la tarde, del viento que se acurruca entre las hojas y de las estrellas que se apagan una a una, como si bostezaran. Con cada buenas noches, a Luca le pesan más los párpados.

Es un cuento corto para dormir, de ritmo lento y repetitivo y sin ningún sobresalto, ideal para niños de 3 a 5 años. Funciona como último cuento del día: acompaña la rutina de irse a la cama y ayuda a bajar el ritmo hasta que el sueño llega poco a poco.

Un juego tranquilo para llegar al sueño

La historia arranca en una noche silenciosa: Luca no consigue dormirse y Leo, desde su saco, le propone jugar a dar las buenas noches. En lugar de una aventura, es un paseo de puntillas por la ventana en el que se despiden de los pájaros escondidos, del río lejano, del viento entre las hojas y de las estrellas que se apagan una a una. Todo ocurre en voz bajita, sin prisa.

Por qué funciona como cuento para dormir

El cuento está pensado para bajar revoluciones, no para emocionar: ritmo lento, frases cortas y una fórmula que se repite ("buenas noches...") en cada página. Esa repetición actúa como una pequeña rutina que el niño anticipa y que invita a relajarse. No hay conflicto ni sustos, y el final llega con los dos amigos arropados y dormidos, para que el pequeño se deje llevar al sueño igual que ellos.

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Cómo funciona

Es muy fácil: subes una foto, eliges el estilo de ilustración y en pocos minutos tienes el cuento listo. Puedes leerlo online en la cama, descargarlo en PDF o pedirlo como libro impreso de tapa dura para dejarlo en la mesilla y leerlo cada noche.

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