Saltar al contenido principal

Leo y el monstruo que tenía miedo

Leo no puede dormir. Oye ruidos debajo de la cama y se esconde bajo las sábanas. Pero lo que no sabe es que debajo vive Púa, un monstruo morado que se supone que asusta niños... pero que en realidad les tiene pánico.

InfantilMiedo a la oscuridad5–7 añosAudiolibroGratis
Una aventura con tu peque como protagonista
Portada: Leo y el monstruo que tenía miedo

cuentosIA

Leo y el monstruo que tenía miedo

Ilustración de la escena 1: Leo y el monstruo que tenía miedo
01

Cada noche, cuando la casa se quedaba en silencio, Leo apretaba la manta hasta la nariz. Debajo de la cama sonaba un ras, ras, un tintín suave y luego un golpecito. Leo cerraba los ojos muy fuerte. “No mires, no mires”, se decía. Mamá dejaba la puerta entreabierta, pero aun así la oscuridad le parecía un pasillo larguísimo dentro de su cuarto.

Ilustración de la escena 2: Leo y el monstruo que tenía miedo
02

Aquella noche, el ruido volvió antes de lo normal. Ras, ras. Tintín. Leo tragó saliva. Quería llamar a mamá, pero se acordó de lo que ella decía: “Cuando algo asusta, a veces ayuda mirarlo despacio”. Respiró una vez, luego otra. Después se inclinó hacia el borde del colchón y levantó un poco la colcha. “Hola”, susurró, con la voz temblando como una cucharita.

Ilustración de la escena 3: Leo y el monstruo que tenía miedo
03

Debajo de la cama no había un rugido ni unos ojos feroces. Había un sollozo pequeño. Leo parpadeó. Allí estaba Púa, hecho un ovillo, temblando tanto que el cascabel de su collar no paraba de sonar. Tenía las patas sobre la cabeza, como si quisiera desaparecer. Leo abrió mucho los ojos y preguntó, casi sin pensar: “¿Tú tampoco puedes dormir?”.

Ilustración de la escena 4: Leo y el monstruo que tenía miedo
04

Púa pegó un bote tan grande que se dio con el somier. “¡Ay!” Luego miró a Leo, aterrado. “Yo... yo debía darte miedo a ti”, tartamudeó. “Pero los niños hacéis mucho ruido, encendéis luces y tenéis pies rapidísimos”. Leo, sorprendido, se sentó en el suelo. “A mí me asusta justo lo de debajo de la cama”, confesó. Los dos se quedaron callados un momento.

Ilustración de la escena 5: Leo y el monstruo que tenía miedo
05

“Entonces estamos apañados”, dijo Leo. Púa soltó una risita mínima. Leo fue a por su linterna de dinosaurios y la encendió apuntando al techo, no a la cara de Púa. La luz hizo una isla tranquila en el cuarto. “Cuando tengo miedo, respiro así”, explicó. Hinchó la barriga y la deshinchó despacio. Púa lo imitó. Al tercer intento, dejó de castañetearle la voz.

Ilustración de la escena 6: Leo y el monstruo que tenía miedo
06

Justo entonces, una rama golpeó la persiana: tac, tac, tac. Leo se encogió. Púa se metió media cola en la boca del susto. Se miraron. Esta vez ninguno salió corriendo. Leo susurró: “Vamos juntos”. Abrió la ventana un poquito y vio el árbol del jardín moviéndose con el aire. Púa asomó detrás. “Solo era eso”, dijo Leo. “Solo era eso”, repitió Púa, más alto.

Ilustración de la escena 7: Leo y el monstruo que tenía miedo
07

Desde aquella noche, Leo y Púa hicieron un plan. Antes de dormir, miraban juntos debajo de la cama, detrás de la cortina y junto a la puerta. Si algo crujía, primero respiraban. Si algo tintineaba, escuchaban mejor. A veces era un calcetín perdido; otras, el cascabel de Púa. “Equipo valiente”, decía Leo. “Equipo valiente”, contestaba Púa, ya sin esconderse del todo.

Ilustración de la escena 8: Leo y el monstruo que tenía miedo
08

Una semana después, mamá arropó a Leo y notó algo nuevo. Ya no sujetaba la manta hasta la nariz. Leo sonrió hacia la penumbra de abajo. “Buenas noches, Púa”. Desde el suelo llegó un tintín pequeño, como una respuesta secreta. Leo cerró los ojos. La oscuridad seguía allí, pero ya no era un pasillo larguísimo. Ahora parecía un lugar donde también cabía un amigo.

Contraportada: Leo y el monstruo que tenía miedo

¿Y si el protagonista fuera alguien de tu vida?

Este mismo cuento, con tus protagonistas

El texto y las escenas no cambian: cambian los nombres, las edades y las caras. Todas las ilustraciones se dibujan de nuevo.

Hazlo con tus protagonistas

Un cuento nuevo, a tu medida

Tú eliges la historia y quién sale, con su cara y su nombre. Nosotros la escribimos y la ilustramos.

Crear mi cuento personalizado

Tu primer cuento digital de 12 páginas es gratis al registrarte. La edición impresa se compra aparte.

5/5 · 21 reseñas verificadas de Google(se abre en una pestaña nueva)
  • Portada ilustrada del cuento «Las aventuras de Victoria en Unicorlandia», Princesas, ilustración en Animación 3D
  • Portada ilustrada del cuento «La semillita dormida», Naturaleza, ilustración en Animación 3D, para niños de 2 a 4 años
  • Portada ilustrada del cuento «Las BFF al rescate», Amistad, ilustración en Animación 3D

20 familias ya han publicado el suyo Ver los cuentos de nuestros usuarios

Descargar PDF completo· 1,8 MB

También puedes imprimirlo en casa. Aquí te explicamos cómo.

¿Y si el monstruo de debajo de la cama tuviera más miedo que tú? Esa es la pregunta que descubre Leo una noche cuando se asoma y ve a Púa, un monstruo morado que tiembla de miedo.

En este cuento, Leo y Púa se hacen amigos. Uno temía la oscuridad, el otro temía a los niños. Los dos descubren que el miedo se hace más pequeño cuando no estás solo.

Una historia con humor y ternura sobre los miedos nocturnos, la amistad inesperada y que a veces los que parecen más fuertes son los que más miedo tienen. Ilustrado y gratuito.

Guía para padres: el miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es uno de los más comunes entre los 3 y los 7 años. No es un capricho ni una forma de llamar la atención: el cerebro del niño está madurando y su imaginación es más potente que su capacidad de distinguir lo real de lo inventado.

Qué ayuda: Validar el miedo sin minimizarlo. Decir \"entiendo que tienes miedo\" es más útil que \"no pasa nada\" o \"los monstruos no existen\". Para el niño, en ese momento, sí existen.

Qué puedes hacer: Una rutina tranquila antes de dormir, una luz tenue, un objeto de seguridad (peluche, manta) y sobre todo, no ridiculizar ni forzar. El miedo se supera sintiéndose acompañado, no sintiéndose juzgado.

Cómo usar este cuento: Léelo con tu hijo antes de dormir. Pregúntale si alguna vez ha oído ruidos por la noche. Habla de Púa: ¿te imaginas que el monstruo tuviera más miedo que tú? El humor desactiva la ansiedad.

¿Quieres que tu hijo sea el protagonista de su propia historia contra el miedo? Crea un cuento personalizado con su nombre y su foto →

Explora más cuentos para niños con miedo a la oscuridad, aventuras que convierten la noche en algo menos temible.

Compartir este cuento

¡Llévatelo a casa!

¿Tu hijo tiene miedo a la oscuridad? Crea un cuento donde sea el protagonista y descubra que los monstruos también tienen miedo, con su nombre y su foto transformada en ilustración.

Así es el libro impreso: tapas, tamaños y envíos